www.ambiente.us  OCTOBER / OCTUBRE 2008

MENSAJE DE LOS OBISPOS DE CUBA A NUESTROS HERMANOS  CON
OCASIÓN DE LOS 400 AÑOS DEL HALLAZGO Y PRESENCIA DE LA IMAGEN
DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD ENTRE NOSOTROS

"A JESÚS POR MARÍA, LA CARIDAD NOS UNE"

1.        Llenos de alegría nos dirigimos a ustedes para invitarlos a
celebrar el Cuarto Centenario del hallazgo de la bendita imagen de la
Virgen de la Caridad en el año 1612. Hemos querido hacerlo a todos los
cubanos, porque la Virgen de la Caridad es nuestra, seamos creyentes
o no creyentes, católicos o protestantes, o tengamos una devoción
popular que pueda ser más o menos sincrética. También nos dirigimos
a nuestros hermanos cubanos que viven fuera de Cuba, porque la
Virgen de la Caridad es símbolo de la Patria, es vínculo de unidad de
nuestras familias, de nuestro pueblo y, ante todo, porque es la Madre
de Jesucristo, el Hijo de Dios, Salvad or de todos los hombres.
2.        
2. El acontecimiento que celebramos, como son las cosas de Dios, pasó
inadvertido para los cronistas de la época, pero con el transcurrir de
los años se convirtió en un hecho de mayor trascendencia para la fe de nuestro pueblo. Esta imagen,
hallada y acogida con amor, es el símbolo religioso que expresa y manifiesta de manera privilegiada la
religiosidad del pueblo cubano. Por esto, podemos decir que, desde su altar del Cobre, la Virgen de la
Caridad ha estado presente en el corazón de la mayoría de los cubanos y nos ha acompañado a lo largo de
nuestra historia. Los creyentes católicos la veneramos como Madre, Reina y Patrona de Cuba y, para gran
parte de nuestro pueblo, su pequeña imagen evoca y recuerda a Cuba, y en ella quedan plasmados los
mejores anhelos y esperanzas de los cubanos.


3. Relatan documentos antiguos que, un día no precisado, dos indios de la región central de Oriente,
Rodrigo y Juan de Hoyos, y un pequeño negro esclavo del Cobre, Juan Moreno, encontraron cuando iban a
buscar sal a la Bahía de Nipe, una imagen de la Virgen María flotando sobre las olas del mar. Según cuenta
el mismo Juan Moreno ya con 85 años de edad, en declaraciones hechas el 1º de abril de 1687 a las
autoridades de la época, la imagen flotaba sobre una tabla en la que se leía "Yo soy la Virgen de la Caridad".
Eran hombres de fe que admirados por el hallazgo, recogieron la imagen y goz osamente la llevaron al Hato
de Barajagua, allí le levantaron un bohío de tablas de palma y guano y, con respeto, la pusieron sobre un
improvisado y modesto altar adonde acudían a venerarla.




















4. Después trasladaron a su ya querida imagen, en larga y devota procesión, hasta el poblado de El Cobre y
la expusieron para veneración de los cobreros en la iglesia parroquial. Posteriormente, la llevaron a la
capilla del hospital de pobres del poblado. Ya en el año 1648, le habían construido una pequeña ermita y
más tarde, en el año 1680, un espacioso templo adonde acudían los pobladores de El Cobre e iban de
peregrinación los de Santiago de Cuba, Bayamo y otras comarcas cercanas. El pueblo enseguida
experimentó los bienes y gracias que recibía de Dios por medio de la Madre de su Hijo, María de la Caridad.
Son muchos los milagros y prodigios que narran los documentos de la época.

5. Desde su Santuario de El Cobre se fue extendiendo la devoción a la Virgen de la Caridad. Conquistó el
corazón de muchas personas, pues la sentían cercana y acudían ante ella para manifestarle amor y
alcanzar sus favores. El Cobre se convirtió, hasta el día de hoy, en lugar de peregrinación para los devotos
de toda la isla. A principios del siglo XVIII, en 1717, se levanta una ermita, hoy parroquia, a su nombre en la
Villa de Sancti Spíritus. En Camagüey se construye otra ermita en el año 173 4 que se convierte en lugar de
coloridas fiestas populares, procesiones y peregrinaciones. En el poblado de Quemados, hoy Marianao, en
ese mismo año, se levanta también una capilla bajo la advocación de Nuestra Señora de la Caridad.
Lentamente la devoción a María de la Caridad se extiende de un extremo al otro de la isla y se propaga a
amplios sectores de la población, sobre todo entre los criollos y principalmente entre los campesinos y los
grupos más humildes. De manera que también, en el aspecto religioso, se comienza a vislumbrar la
diferenciació n entre lo criollo autóctono y lo peninsular. Los cubanos emigrantes por motivos económicos y
familiares y los cubanos exiliados a partir de las luchas de independencia y de los conflictos que hemos
tenido en la historia más reciente, llevaron consigo la devoción a la Virgen de la Caridad, levantándole
altares, iglesias y santuarios. A ellos acuden, al igual que en Cuba, a venerarla como Madre y Patrona del
pueblo cubano. Fuera de la Patria su condición de símbolo que evoca a Cuba, permanece siempre. Y, a
través de los cubanos en distintos países la devoción a la Virgen de la Caridad se ha extendido por diversos
pueblos.


6. Al disponernos a celebrar este aniversario, nuestros primeros sentimientos son de agradecimiento a
Dios porque nos ha regalado a María de la Caridad, Madre de Jesucristo, como Madre nuestra y Patrona de
Cuba. Dios siempre está presente en la historia y por eso muchos hombres y mujeres en nuestro pueblo
experimentamos que la Virgen de la Caridad ha sido un regalo de Dios para los cubanos, porque en ella
descubrimos la bondad que viene de Dios, la sentimos cercana al Señor y acudimos a Ella en busca de
favores. Bajo su amparo ponemos a nuestros hijos para que los cuide y los preserve de todo mal, pedimos
que proteja a nuestros ancianos, fortalezca a los presos y consuele a los enfermos. Nos sentimos
acompañados por Ella en los momentos difíciles y en las alegrías no escatimamos las muestras de
gratitud orando ante su altar, llevándole flores y encendiéndole velas, Siguiendo una tradición, varias veces
centenaria, peregrinamos al Cobre para pedir ante su altar el bien de los nuestros y la paz deseada para
todos los cubanos.


7. Damos gracias a Dios porque la devoción a la Virgen María de la Caridad ha sostenido y conservado la fe
del pueblo en todos los momentos de nuestra historia. En Ella experimentamos el amor y la acogida de la
madre fiel y cercana. Nos recibe mostrándonos, junto a su pecho, a su hijo Jesús, mientras sostiene en su
mano derecha la cruz donde Él nos alcanzó la redención. Su imagen es una invitación permanente a
acercarnos y a encontrarnos con Jesucristo. Es una invitación a seguirlo. Al contemplarla recordamos la fe
de nuestros mayores: la madre que nos enseñó la primera oración y nos aconsejó poner nuestra vida en
las manos de la Virgen , la estampa que preside nuestro hogar, el Bautismo que un día recibimos o la
iglesia a la que de pequeños nos llevaron para que rezáramos ante su altar. Esta evocación entrañable la
expresa de manera magistral y sencilla el poeta Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El Cucalambé), cantor de
la naturaleza y del alma cubana, en las décimas dedicadas a la Virgen de la Caridad:

Cuando yo, inocente niño, en el regazo materno era objeto del más tierno y solícito cariño, cuando una mano
de armiño me acarició en esa edad, mi madre con la ansiedad más grata y más fervorosa, me habló de la
milagrosa Virgen de la Caridad. 8. Los pobladores de El Cobre, la mayoría de ellos "esclavos del rey", fueron
los primeros devotos y custodios de la Virgen de la Caridad y quienes levantaron la ermita y el Santuario,
convirtiéndose éste en el lugar más importante del poblado. No es de extrañar que la lectura pública de la
Real Cédula donde se otorgaba la libertad a los "esclavos del rey", fuese leída en la Plaza frente al Santuario
por el Padre Alejandro Paz Ascanio, capellán del mismo y muy sensible a las demandas de los cobreros.

9. Según cuenta la tradición, la bandera de Céspedes se confeccionó con la tela azul que adornaba el altar
de la Virgen de la Caridad de una casa de La Demajagua. Después de la toma de Bayamo, el Padre de la
Patria, Carlos Manue l de Céspedes, se dirigió al Cobre, y en el Santuario ante el altar de la Virgen de la
Caridad se arrodilló y oró en silencio por el buen fin de la lucha que había iniciado por la libertad de Cuba.

10. Abundan los ejemplos de la devoción de los mambises a la Virgen de la Caridad: en sus sombreros
usaban la cinta con la medida de la imagen de la Virgen, llevaban consigo sus medallas, muchas
imágenes fueron llevadas al campo de batalla. De este modo reforzaron la devoción a la Virgen del Cobre
en su expansión hacia occidente. Si antes de la guerra el cariño, aprecio y devoción del pueblo a la Virgen
de la Caridad estaba presente, con las guerras de independencia la identificació n entre lo genuinamente
cubano, la libertad de Cuba y la Virgen de la Caridad se hizo evidente.

11. Al término de la guerra de 1895, al Ejército Libertador al mando del General Calixto García se le impidió,
por parte del mando norteamericano, entrar en la ciudad de Santiago de Cuba. Se entiende, entonces, que
el General Calixto García enviara al Santuario de El Cobre, el día 8 de Septiembre de 1898, al General
Agustín Cebreco y a su Estado Mayor para celebrar oficialmente la primera fiesta de la Virgen de Caridad en
Cuba libre. En la Misa se pidió por el futuro de Cuba y por la República que se gestaba. Este acontecimiento
histórico, que está recogido en acta solemne firmada por los participantes se puede considera r como el
primer acto oficial de Cuba independiente.

12. En los años iniciales de la nueva república y tras los trágicos acontecimientos de la denominada
"guerrita de los negros", un grupo de veteranos de la guerra de independencia consideró necesario realizar
un gesto de unión que aglutinara a todos los cubanos en la búsqueda del bien de la Patria, capaz de
recuperar el espíritu de confraternidad que reinó durante la contienda, en la que no importaba el origen o el
color de la piel. La experiencia vivida en la manigua les hizo descubrir que el símbolo que concretaba ese
ideal era la Virgen de la Caridad. Aquí se unieron la fe, la devoción y el amor a Cuba. Así pues, el 24 de
septiembre de 1915, un grupo de antiguos oficiales y combatientes mambises y más de 2000 veteranos
fueron a caballo desde Santiago de Cuba al Cobre, allí durante la celebración se redactó, leyó y firmó el
solemne documento de petición al Papa Benedicto XV para que declarase a la Virgen de la Caridad del
Cobre
Patrona de Cuba. El grupo estuvo encabezado por los mayores generales Jesús Rabí y Agustín Cebreco, y
"los firmantes eran negros, blancos y mulatos; militaban en los partidos conservador, liberal y socialista;
pasaban por sobre sus diferencias políticas, a fin de limar asperezas estamentales. .." (Olga Portuondo
Zúñiga, "La Virgen de la Caridad del Cobre, Símbolo de Cubanía", pág.,199, 2002). En respuesta a esta
solicitud, el Papa declaró el 10 de mayo de 1916 a la Virgen de la Caridad del Cobre Patrona de la
República de Cuba.

13. Desde entonces, y durante toda la etapa republicana, la presencia de la Virgen de la Caridad se enraíza
cada vez más en nuestro pueblo. Debido a los trabajos en las Minas del Cobre el antiguo Santuario se vio
irremediablemente afectado y la imagen de la Virgen fue trasladada a la iglesia parroquial de El Cobre. Esta
urgencia y la creciente devoción del pueblo cubano hicieron necesaria la construcción de un nuevo
Santuario que acogiera un mayor número de fieles. Una buena parte de los gastos fueron cubiertos con las
donaciones generosas de cientos de miles de fieles. El 8 de septiembre del año 1927 se inauguró el nuevo
Santuario y se trasladó la imagen desde la parroquia de El Cobre en procesión solemne y devota. En 1936
la imagen de la Virgen de la Caridad fue coronada, mediante delegación papal, por el arzobispo de Santiago
de Cuba Mons. Valentín Zubizarreta. El 24 de enero de 1998 el Papa Juan Pablo II la coronó personalmente
como Reina y Patrona de Cuba, ante una multitud entusiasta reunida en la Plaza Antonio Maceo de Santiago
de Cuba.

14. Durante los difíciles años de la década de los cincuenta y los años posteriores hasta nuestros días, los
cubanos la seguimos considerando como la madre amorosa que vela por nosotros. Ella sigue siendo faro
de esperanza y promesa de un futuro mejor. Sentimos que es nuestra madre y que todos los cubanos
somos hermanos. En su presencia las diferencias sociales, culturales, políticas, económicas, ideológicas,
raciales, o entre los que viven fuera o dentro de Cuba, desaparecen, todos son acogidos por igual. No hay
acontecimiento o proceso social, ya sea alegre o doloroso que, de una manera u otra, no esté presente a
través de los exvotos, promesas y recuerdos que los fieles de todo el país le llevan a la Virgen del Cobre. La
historia de nuestros aciertos y fracasos, del bien que hemos hecho y del mal que hemos causado o sufrido
se puede escribir a través de ellos.

15. Así se comprende que cuando el novelista norteamericano Ernest Hemingway, hace más de 50 años,
recibiera el Premio Nobel de Literatura quisiera donar la medalla correspondiente al pueblo cubano. Él
consideró que el lugar más digno para depositar la medalla, y el que mejor representaba a todo nuestro
pueblo, era precisamente el Santuario del Cobre por ser la casa de la Virgen de la Caridad, corazón del
pueblo y símbolo de sus mejores aspiraciones. Hemingway tuvo la seguridad de que al dejar la medalla en
el Santuario del Cobre su ofrenda sería patrimonio de toda la nación, su decisión mostró su aprecio por el
significado de esta bendita imagen, y de su Santuario, para el pueblo de Cuba.

16. La Santísima Virgen quiso quedarse entre nosotros bajo el título de "Caridad" que significa amor, y, ante
su presencia materna los cubanos tomamos conciencia de la fraternidad que debe reinar entre nosotros,
que nos mueve a la comprensión, el perdón, la justicia, la solidaridad, la tolerancia, el amor entre los
cubanos, sin hacer distinciones. Así, únicamente, se podrá alcanzar un futuro mejor para nuestras familias y
para nuestra Patria. Al Cobre podemos ir solos pero siempre tenemos presentes a nuestros familiares y
amigos y, al ponernos de rodillas ante la imagen de la Virgen de la Caridad, es imposible no pensar en
Cuba y pedir el bien para todos sus hijos.

17. Al comienzo de estos tres años de preparación invitamos a todo el Pueblo de Dios, sacerdotes,
diáconos, religiosas y religiosos, fieles de nuestros pueblos, campos y ciudades, de grandes y pequeñas
comunidades, a los mayores que han conservado la fe en los momentos difíciles y nos la han transmitido y
a los que la han acogido con alegría en tiempos recientes, a todos los fieles devotos de la Virgen de la
Caridad, en Cuba o fuera de Cuba, a vivir con plenitud este tiempo de gracia. A ustedes los exhortamos a
ser agradecidos con Dios y a corresponder a su amor. La mejor promesa, la mejor ofrenda que podemos
hacerle a la Virgen es imitarla. María es la primera discípula de Jesús, la mujer fuerte, humilde y sencilla, de
fe orante y comprometida que buscaba siempre la voluntad de Dios, atenta a las necesidades de los
demás. En Ella siempre hallamos los cubanos los valor es que tanto necesita nuestro pueblo.

18. También para nuestros hermanos de otras Iglesias o grupos cristianos, con quienes compartimos una
misma veneración a la Revelación de Dios en la Santa Biblia, la figura de María es modelo en su respuesta
de fe al Señor, porque ella fue la mujer que creyó en "la Palabra de Dios que se hizo carne en su seno y
habitó entre nosotros". Por medio de Cristo, Palabra encarnada, nos ha sido dado el Espíritu Santo que nos
hace hijos de Dios y nos permite dirigimos a Él llamándolo Padre. Así, pues, como miembros del pueblo de
Dios que peregrina en Cuba, los invitamos a unirse a esta alegría del próximo Año Jubilar y a proclamar, por
todos los pueblos, barrios y ciudades, que Jesús, el hijo de María, es nuestro único Salvador.














19. De igual forma, dirigimos nuestro pensamiento afectuoso a quienes siguen sus propias tradiciones
religiosas, y que sentimos cercanos a la Iglesia Católica por el bautismo de sus hijos, la oración por los
difuntos y la participación en nuestras fiestas. Ellos muestran su devoción a la imagen de Nuestra Señora
de la Caridad a quien respetan y veneran, y se acercan con frecuencia a su altar para ofrecerle sus dones
(flores, velas, donativos), darle gracias por sus beneficios e implorar su ayuda. Invitamos a estos creyentes
a compartir nuestra alegría en estas celebraciones y deseamos que al hacerlo no se queden sólo en los
atributos exteriores de su imagen o en las circunstancias de su hallazgo sobre las aguas, sino que traten de
conocerla como Ella es en realidad, la Madre que nos entrega a Jesucristo, el Hijo de Dios, y nos lleva
permanentemente hacia El. Acercándose a Ella, conociéndola mejor, podrán llegar a descubrir el inmenso
amor que
Dios Padre nos tiene al entregarnos, por María, a su Hijo Jesucristo.

20. No queremos terminar sin dirigir una palabra cordial a quienes, sin tener fe, pueden reconocer la
presencia benéfica de la Virgen de la Caridad a lo largo de nuestra historia y su importancia constitutiva en
el proceso histórico, cultural y religioso de formación de la identidad del pueblo cubano y de nuestra nación.
Les invitamos a compartir nuestro gozo y a celebrar junto a nosotros su centenaria presencia humanizadora.
También les invitamos a conocerla mejor, a descubrir los valores que como mujer y madre puede sembrar
en nuestro pueblo: fidelidad, fortaleza y espíritu de servicio.

21. A los Obispos de Cuba nos llena de gozo anunciar que el próximo sábado 30 de agosto, día en que se
inicia la tradicional Novena de la Virgen de la Caridad en toda Cuba, tendrá lugar en la Basílica de la Caridad
en El Cobre, la Solemne Apertura del trienio preparatorio para la gran celebración del Año Jubilar en el 2012,
en el que se cumplen los 400 años del hallazgo de la bendita imagen de nuestra Madre y Patrona. En esta
solemne celebración est aremos presentes todos los Obispos de Cuba y representantes de las Diócesis
de nuestra Patria.

22. Al mismo tiempo, se ha preparado un programa pastoral para que todas las comunidades y fieles
puedan gradualmente interiorizar el significado de esta gran celebración. El lema que nos convoca para el
trienio y el Año Jubilar es: "A JESÚS POR MARIA, LA CARIDAD NOS UNE". En esta celebración
comenzaremos en Cuba una especial misión evangelizadora con la que nos unimos a la Gran Misión
Continental a la que fuimos llamados por la 5ª Conferencia General del Episcopado latinoamericano y
caribeño celebrada en Aparecida (Brasil).

23. A nuestra Madre y Patrona, la Virgen de la Caridad del Cobre, confiamos y encomendamos nuestros
esfuerzos y acudimos a su intercesión para alcanzar las bendiciones que anhelamos para toda nuestra
Patria.

LOS OBISPOS CATÓLICOS DE CUBA
Solemnidad de la Asunción de la Virgen María


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