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MUSICReview: Madonna's Hard Candy
By Mark Savage

On Madonna's 11th album, Hard Candy, the queen of pop invites
us to imagine her as a confectioner running a musical sweet shop.

But, after sitting through the 12 tracks on offer here, you'll begin to
wish she'd stocked more than two varieties of candy.

Those flavours come from two of America's most bankable
songwriting teams: The Neptunes and Timbaland, who between
hem have conjured up hits for the likes of Britney Spears, Jay-Z,
Missy Elliot and Justin Timberlake.

Timberlake himself crops up on five of the tracks, posing a particularly pertinent question about who is
running the show when he asks "Who is the master? Who is the slave?" as the album closes.
This sort of top flight production is an unusual step for Madonna, who has a reputation for seeking out
relatively obscure dance producers like Mirwais, Shep Pettibone and Stuart Price to helm her albums.
This time round, however, the queen of reinvention is trying to win back the hearts of the US audience - who
were largely unimpressed with her 2005 love letter to disco, Confessions On A Dancefloor.

The main themes are love, revenge, sex and music - subjects on which Madonna surely has little left to say

It all starts off well enough. Opening track Candy Shop is an agenda-setting call to arms, with Madonna
promising a "special connection" and "plenty of heat".

The minimal, skittering drums are punctured by colossal stabs of synth, while Madonna purrs weak sweet
shop-related innuendos: "Don't pretend you're not hungry, there's plenty to eat... I got Turkish Delights."
You get the picture.

Things step up a gear with the Justin Timberlake collaboration 4 Minutes, which features the best use of
cowbell in pop since Free's All Right Now, but sounds so futuristic it could realistically have been beamed in
from the end of the world.

'Pop moments'

Lyrically, the album plays it safe. Madonna may have been inspired to make a documentary about the Aids
epidemic in Africa when she adopted two-year-old Malawian orphan David Banda, but you would be hard
pressed to find any social commentary in her music.

The main themes are love, revenge, sex and music - subjects on which Madonna surely has very little left to
say at this stage in her career.

She even repeats herself, echoing Into The Groove when she sings "Don't you know, can't you see? When I
dance I feel free" on Heartbeat.

Then again, Madonna has always been at her best when extolling the virtues of music as a release, and it is
on Hard Candy's club-orientated tracks that she excels.

She's Not Me, a Neptunes production, feels like a five-minute musical summary of her career to date.
It kicks off with Chic-esque guitars that are reminiscent of Holiday before morphing into a pulsing club groove
that could have been lifted straight from her last album.

Track three, Give It To Me, is already pencilled in as the album's second single. It is one of the record's few
out-and-out pop moments, featuring a cute, bouncy beat and a sense of humour that has been missing from
Madonna's music since her Dick Tracy days.

"If it's against the law, arrest me, if you can handle it, undress me," she chirps as the song builds to a
blistering crescendo that will surely be the highlight of any future live set.

Blistering crescendo
But the song also showcases the fatal flaw in Madonna's battle plan. A middle section where she chants "get
stupid, get stupid" instantly brings to mind The Neptunes' other female muse, Gwen Stefani.

Similarly, Timbaland's tracks are frequently reminiscent of his (superior) work with Nelly Furtado.

Madonna, a notoriously hard task master (she gave Justin Timberlake a vitamin shot when he appeared to
be flagging during recording sessions) seems to have been unable to tame the idiosyncrasies of her
omnipresent hitmakers.

Over and over again, she subsumes her pop sensibilities to their arsenal of clattering beats, hollered raps
and over-fussy production.

On a ballad like Incredible, the overbearing din of an inexplicable electric guitar completely spoils an
otherwise beautiful and delicate melody. It's almost like they threw everything at the wall to see what would
stick, without realising it was a very sticky wall.

And that's a real shame because, if a handful of the tracks had been delivered to more producers with a
touch more subtlety, Hard Candy could have ranked alongside Madonna's best.

As it stands, however, the album is more akin to Madonna's last attempt to harness the urban market, 1994's
underwhelming Bedtime Stories.

Bah, humbug.


Copyright © Entertainment reporter, BBC News  & AMBIENTE MAGAZINE.   Do not reproduce without citing this source.

Pegajoso y dulce: te presentamos “Hard Candy�, lo nuevo de
Madonna
por Esteban Rico

Cada vez que Madonna lanza un nuevo álbum, es noticia. Por más que sus detractores digan lo contrario,
¿cuántos artistas tienen cobertura en los noticieros cuando estrenan un nuevo video o salen de gira o
páginas enteras de los principales diarios dedicadas a sus últimos lanzamientos? Y ni que hablar de un
artista que ya ha cumplido un cuarto de siglo de carrera.

Pero con Madonna, la cosa es distinta. Y la edición de “Hard Candy� no es la excepción. El 11°
álbum de estudio de la Reina del Pop, que sale a la venta en todo el mundo la semana que viene, es
noticia por varias razones. Primero que nada, es el último disco de estudio para su discográfica de toda la
vida: Warner Music. Segundo, el CD sale a la venta en vísperas del cumpleaños número 50 de la
cantante. Y por último, este trabajo la encuentra colaborando con los productores de moda del R&B y el hip-
hop americano de los últimos años: Pharrell Williams y Timothy “Timbaland� Mosley.

Luego de este último dato, es bueno aclarar que “Hard Candyâ€� no es tan “negroâ€� ni tan â
€œrapâ€� ni tan “hip hopâ€� como se esperaba. Aunque lógicamente, con estos productores
involucrados en el armado del álbum, algo de eso hay. Pero en última instancia, este es un disco de
Madonna, el cual podría definirse con una sola palabra: Pop.

El CD se inicia con “Candy Shop�, una canción que se filtró en la web en agosto del año pasado y
que, increíblemente, llegó a la edición final del álbum en una versión idéntica a la que se pudo
escuchar siete meses atrás. Y lo que es más increíble aún es que Madonna haya elegido uno de los
cortes más flojos como el primer tema de “Hard Candy�. Lógicamente, la temática y las referencias
al título del álbum fueron las razones para que esta canción con su sincopado ritmo hip-hop, sus
gemidos y un breve rap de Pharrell, fuese la primera del CD. Más allá de que musicalmente es un poco
irritante, la letra tampoco ayuda demasiado. A pesar de lo bárbara que está para su edad, da un poco de
impresión escuchar a Madonna cantar acerca de que su “caramelo� es “pegajoso y dulce� a
sus casi 50 años.

“4 Minutes� es el primer corte difusión de “Hard Candy� y creo que ya todos lo hemos
escuchado. A pesar de que cuesta acostumbrarse al ritmo pesado y a esa trompetita repetitiva, es una de
esas canciones que te terminan ganando por cansancio. Este dúo entre Madonna y Justin Timberlake (otro
de los principales colaboradores del álbum) ya ha alcanzado el puesto N°1 en Inglaterra y en Estados
Unidos se convirtió en el primer single de la cantante en ubicarse en el Top 3 desde “Music� en el
año 2000.

Una especie de organito Casio le da el puntapié inicial a “Give it 2 Me�, el que será el segundo
sencillo. Ideal para llenar las pistas de baile de todo el mundo, este seguramente será uno de los puntos
más altos de la próxima gira mundial de la cantante. Esta canción inicia el que sería el “triplete
maravilloso� del álbum, las tres gemas del CD (siempre y cuando en el “radio edit� le eliminen
esa sección tan molesta en el medio de la canción, en la cual nuestra diva repite “get stupid, get
stupid� mientras Rocco golpea botellitas de gaseosa para hacer bardo).

La piedra más brillante del trío es “Heartbeat�, una obra maestra pop que perfectamente podría
ocupar un lugar entre los momentos más geniales en la carrera de la Sra. Ritchie. El tema arranca con un
sintetizador que perfectamente podría haber pertenecido a un hit de Pet Shop Boys de los 80 y continúa
con una melodía que te atrapa desde la primera escucha. La voz de Madonna suena aguda y juvenil, algo
que no hemos escuchado desde el magnífico “Ray of Light� del año 1998. Es bueno que los
productores hayan impulsado a la cantante  a utilizar su registro más alto, en vez de quedarse en su
clásico registro medio (y aburrido) como en sus últimos tres álbumes.

Y el “tríptico caramelístico� se cierra con “Miles Away�, quizás la joyita más puramente pop
de “Hard Candy�. Con una guitarra acústica al frente, un ritmo algo trip-hopero y una onda muy Dido,
esta canción es quizás una de las más personales del álbum. La letra remite a la relación a larga
distancia con su marido, Guy Ritchie y uno no entiende si lo que Madonna canta se refiere a lo bien o a lo
mal que anda su matrimonio.

Los que siguen son dos temas a los que les sobra un minuto y medio a cada uno. “She’s Not Meâ
€� es una pieza de música disco con palmas, silbatos y una guitarra rítmica que parece tomada de un hit
de Donna Summer de los 70. La letra puede referirse tanto a las estrellitas pop que intentan robarle el cetro
de Reina del Pop como a aquellas chiquilinas que le quieren arrebatar a su marido. El que arruina la
canción es Pharrell, cantando una estrofa en la que suena como el Gallo Claudio atragantado y el ya
mencionado minuto y medio de más.

“Incredible� es una de esas canciones que no sabes si amar u odiar. Suena un poco demasiado a
la Gwen Stefani solista, la melodía parece no llegar a ningún lado y la parte donde Madonna canta “el
sexo contigo es….¡INCREIBLE!� te puede dar un poco de vergüenza ajena. A todo esto hay que
sumarle que es el tema más largo del disco (6:20) y es así como tenemos uno de los momentos más
flojos de “Hard Candy�.

Por suerte, el álbum levanta vuelo nuevamente con “Beat Goes On�. El demo de esta canción
también se filtró en internet el año pasado junto con “Candy Shop� pero, afortunadamente, la
versión final es completamente diferente, lo único similar al demo es el estribillo. Otro tema
definitivamente disco, con un estilo muy similar al “Ring my Bell� de Anita Ward, pero más lento. La
colaboración del rapero Kanye West es muy bienvenida, con unos ad libs muy acertados y un rap al final de
la canción que incluso aquellos que odian el rap sabrán apreciar.

Otro de los puntos más altos es el segundo dúo entre Madonna y Justin Timberlake. “Dance 2Nightâ
€� podría haber pertenecido a la factoría de hits de la familia Jackson, particularmente, a la de la Janet
de los 80. También podría haber formado parte del álbum debut de Madonna del año 1983. Otro
estribillo sublime que, escuchándolo una vez más, hasta podría remitir al Lionel Richie de principios de
la década más trash de la historia.

Pero no todas son rosas en “Hard Candy� (más allá del color de la tapa). Probablemente uno de los
mayores fiascos en la discografía de Madonna, “Spanish Lesson� es una verdadera ridiculez. Y no
solamente a causa del patético castellano de la cantante, sino porque la canción en sí no llega a
ningún lado. Los foros de fans de todo el mundo coinciden en que haber incluido esta bazofia en el álbum
fue un verdadero error.

“Devil Wouldn’t Recognize Youâ€� sería para “Hard Candyâ€� lo que “Isaacâ€� fue para â
€œConfessions on a Dancefloorâ€�. Madonna escribió esta canción originalmente para un musical
llamado “Hello Suckers� que nunca vio la luz, aunque la cantante estuvo a punto de estrenarla
durante su “Re-Invention Tour�. “Devil� cayó en manos de Justin Timberlake y se convirtió en
una especie de “Cry Me a River� con exceso de antidepresivos. La melodía y la producción son
hipnóticas y es escalofriante el momento en que ingresan esas voces operísticas en el medio del tema.
Maravillosa.

“Hard Candy� culmina con “Voices�, una página algo reflexiva entre tanto baile, bolas de
espejos y caramelos. “¿Quién es el amo, quién el esclavo?� se preguntan Madonna y
Timberlake envueltos en una melodía que recuerda a las últimas épocas de ABBA. Hacía (muchos)
años que la cantante no cerraba un CD con una canción tan interesante como excitante,  probablemente
desde “Take a Bow� de “Bedtime Stories� del año 1994.

En síntesis, Madonna ha grabado un álbum sólido con algunos momentos débiles, más cerca del
hedonismo de su reciente “Confessions on a Dancefloor� que de la introspección de “Ray of
Light�, los altibajos de “Music� y el inconformismo político de “American Life�. A pesar de
no ser esta vez quien marca las tendencias y aunque ha decidido ponerse en mano de los productores de
moda en vez de descubrir a algún genio ignoto, la Ciccone se las arregla para que su nuevo álbum siga
sonando como “un disco de Madonna�. Y para, una vez más, volver a ser noticia.

Copyright © sentidog.com & AMBIENTE MAGAZINE.   Do not reproduce without citing this source.