En su fallo, Liberatori ordenaba al Registro Civil de
la ciudad dar “por removidos todos los aspectos
reglamentarios que impliquen una dilación
innecesaria”, como los 28 días de anticipación a la
celebración de la boda. Entre otros motivos, el
apuro de la magistrada contemplaba las
dilaciones que habían sufrido los novios luego de
solicitar el turno para contraer matrimonio a fin de
2009.
Finalmente, el 3 de marzo Bernath y Salazar se
unieron en matrimonio en el Registro Civil de la
calle Uruguay. A diferencia del fallo de la jueza
Gabriela Seijas, que había abierto las puertas para
que Alex Freire y José María Di Bello se pudieran
casar (en Ushuaia), la resolución de Liberatori no
estableció la inconstitucionalidad del Código Civil
en lo referente al matrimonio. Porque, para permitir
el casamiento entre Bernath y Salazar, Liberatori se basó en la falta de obstáculos legales: el
matrimonio entre personas del mismo sexo no es un ítem que esté contemplado en la lista de
impedimentos que establece el Código Civil.
Una semana después de celebrarse la boda, los flamantes esposos sufrieron un revés de la
Justicia nacional. El lunes 8 de marzo, el juez nacional en lo Civil Federico Gustavo Igarzábal
resolvió la inexistencia del matrimonio. A pedido del abogado Ernesto Ricardo Lamuedra y sin
notificar a los propios interesados (como tampoco a su representante legal), Igarzábal decretó “la
nulidad absoluta del acto llevado a cabo el 3” de marzo, bajo el argumento de ser una medida “en
miras al orden social justo”. Además, en la
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Crédito de familia para familia gay
por Mariana Seghezzo
Durante 12 años convivieron. Se casaron legalmente el último 3 de marzo, y
enseguida pidieron un crédito personal en un banco porteño. Damián Bernath y Jorge
Salazar son la segunda pareja integrada por personas del mismo sexo en contraer
matrimonio ante la ley argentina, la primera en lograrlo en la Ciudad de Buenos Aires
y la única en obtener un préstamo de una entidad financiera en Latinoamérica. “Es un
reconocimiento enorme: en lo inmediato significa que el matrimonio es un derecho
adquirido y para lo que ocurra de acá en más no se puede negar y tampoco
desconocer”, confirmó a Página/12 Florencia Kravetz, abogada de los flamantes
esposos.
Bernath y Salazar solicitaron el préstamo personal en el banco Santander Río. Fue
días después de contraer nupcias, en la sucursal 133 del barrio porteño de Flores.
“Quieren arreglar algunas cosas de la casa que comparten hace más de 12 años”,
dijo la representante legal del matrimonio. Sin embargo, antes de concretar el sueño
de la vivienda “en buenas condiciones” propia, la pareja Bernath-Salazar atravesó
diversas instancias judiciales en favor y en contra de su casamiento.
El 22 de febrero, la jueza Elena Liberatori, a cargo del Tribunal
de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo y
Tributario porteño, emitió una resolución favorable al pedido
que –en diciembre de 2009– había hecho la abogada Kravetz
en nombre de la pareja para que pudiera casarse legalmente.
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sentencia de Igarzábal se indicaba que Bernath y Salazar debían “restituir” la libreta de
matrimonio y detener trámites y gestiones propias de una pareja legalmente
reconocida.
“Jurídicamente la resolución fue un escándalo”, dijo a este medio Kravetz y explicó:
“Un juez de otra jurisdicción se arrogó un fallo y lo privó de sus consecuencias
jurídicas, lo cual violenta todas las garantías constitucionales” aseguradas a cualquier
ciudadano. Además, según la abogada, “el fallo violó todas las garantías de defensa
en juicio”: Bernath y Salazar desconocieron antes y después de la sentencia la
existencia del expediente, por lo tanto no pudieron ejercer su derecho de defensa.
Ni lenta ni perezosa, Liberatori resolvió subsanar el escándalo. Primero incautó en el
Registro Civil el acta matrimonial donde consta la boda y, en pos de su resguardo, les
pidió a los cónyuges la libreta de familia. Además, libró un oficio al juez Igarzábal para
que se inhiba de continuar con la causa en la que dictó la anulación y que entregue el
expediente al juzgado de Liberatori. Por último, la magistrada denunció al juez ante el
Consejo de la Magistratura porteño y, también, de la Nación.
Pocos días después de la contraofensiva, la mañana del 12 de marzo los recién
casados fueron hasta la sucursal 133 del banco Santander Río y solicitaron un crédito
personal. “Los atendieron de diez, en ningún momento tuvieron un trato distinto o una
negativa ante la solicitud por su condición sexual”, relató Kravetz, puesto que los
esposos llevan una cómoda vida en el anonimato. En las oficinas de Directorio al
1900, donde Salazar tienen una cuenta hace más de 20 años, sólo hubo un
impedimento: el programa. “El sistema no estaba preparado para ingresar los datos
de dos personas de sexo masculino –dijo la abogada–, el único inconveniente fue que
los chicos tuvieron que esperar unos minutos hasta que los ingresaron
correctamente.”
El jueves pasado, al flamante matrimonio le fue otorgado el crédito personal. “Lo
importante es que por primera vez una entidad bancaria ratifica una
sociedad conyugal conformada por personas del mismo sexo y no puede haber
oposición alguna, ya que es un derecho adquirido”, dijo Kravetz y concluyó: “Lo
paradójico es que el reconocimiento lo dio un banco que en el pasado estuvo
conformado por capitales del Opus Dei”.
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